Los climas de España son difíciles de clasificar dada su heterogeneidad, pero se pueden diferenciar los siguientes tipos:
En cuanto a las temperaturas, las diferencias son notables entre las tierras interiores y las periféricas. En las primeras, al actuar el factor de continentalidad, aparece un invierno muy frío, con medias en enero de entre 0 y 3ºC, en contraste con un verano caluroso: 24ºC de media en julio y agosto. Por el contrario, las periféricas presentan inviernos suaves, 10ºC de media en enero, y 16 a 18ºC de media anual, especialmente en el litoral mediterráneo. Las lluvias presentan agudos contrastes: el norte y el noroeste, bajo la directa influencia atlántica, son notablemente lluviosos y carecen de un periodo claramente seco. Es la llamada España húmeda, con precipitaciones que superan los 600 mm e incluso pueden alcanzar los 2.000 mm anuales. El resto del territorio español es predominantemente seco, con precipitaciones anuales inferiores a los 600 mm. En el sureste se encuentra la España semiárida, con precipitaciones inferiores a los 300 mm anuales y un paisaje semidesértico que, en ocasiones, recuerda al del Sahara.
Para más información puede acceder a la Web Oficial del Instituto Nacional de Meteorología: www.inm.es
